Pequeñas alegrías.

El miedo atenazaba mis ideas. Toda la concentración que un día tuve, se había perdido. Perdido como mis ganas por seguir labrando lo que llaman porvenir. Labrándome como persona. En lo que me gusta. Creo que estoy desencantado con esto. Lo que empezó como un gran proyecto de futuro, el estudio de mi vida se ha convertido en algo asfixiante. Asfixiante sin matar, que suele joder más. Poco se salva de este ciclo vital. Han sido años de sufrimiento en mi vida, no era el momento más indicado para estudiar, pero lo hice. Hace dos años perdí la mitad de mis ilusiones, quise rellenar ese vacío con una carrera que regalarte, por todo lo que confiaste en mí. No me iré de aquí sin hacerlo, me cueste más o menos, no lo dudes. Porque aunque esté pensando muchas veces en tirar la toalla, ambos sabemos que no lo haré. No sé que será de mí mañana, imagina en unos años. La vida ha dado más golpes que caricias, eso ya lo sabes. Por eso valoro más lo que callo que lo que digo, nadie necesita preocuparse con los problemas de uno cuando cada uno tiene sus pequeños grandes problemas. Porque no necesito mucho, al fin y al cabo, las cuatro palabras que necesito para seguir con media sonrisa en la fachada me las regalan día a día. Quizás sea el momento de agradecerlas, pese a que sepan cuánto lo hago aunque no siempre lo digo.

“Quise ahogar mis ilusiones para que no lloraran en el mar de las decepciones”

Hoy solo queda seguir, seguir y seguir. Seguir es el camino, el tuyo y el mío. Aunque me sienta solo, sé que puedo contar contigo. Aunque esté solo, sé que estás a cada momento conmigo.

Y para terminar y cerrar los relatos por un tiempo, agradecer a otras personas toda su confianza y confidencias que han depositado en mí. Por sus ganas por verme bien y conseguir mi felicidad. Por ayudarme cuando soy un manojo de nervios. Por estar ahí sin decir una palabra más alta que otra. Porque la amistad es eso, hechos y no palabras. Del “aquí estoy para todo” cuando el aquí es allí y el allí pasa por su conveniencia. Evitando eso y centrándome en lo importante de verdad. Por alegrarme saber que sois mejores personas que lo que conocía. Mi felicidad pasa por la vuestra. Felicidad no es un estado. Felicidad es vida. La vida es alegría. Tu vida. La mía. Nuestras pequeñas alegrías.

Guille.

Y punto.

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