Los acordes de su vida.

Buscaba notas musicales entre los cajones de su cuarto, pero no hubo mejores acordes que los que ella pronunciaba con su voz.

Su yo si yo fuera ella sería puro deseo. El susurro leve que se abría paso entre sus angelicales labios sonaba precioso. Un ritmo que recordaba a infancia, buenos tiempos que bañaban veranos, el cantar bajo la lluvia y todo aquello que le rodeaba. La desidia de un día gris se rompía con su sonrisa. Como un frasco de cristal que impacta con el suelo y se fragmenta en mil pedazos. Pequeños trocitos que, en conjunto, impedían la salida de su contenido. Entre la tristeza, fue una nota alegre. Entre la melancolía sonó a guitarra. De los acordes no me acuerdo pero sí de sus ganas porque eso sonara bien. Los acordes de su canción en las cuerdas de una guitarra vieja. Los acordes de su frasco. Continente musical. Contenido de vida. Los acordes de su vida.

Guille.

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