El comienzo del inicio.

Pese a no haber acabado, ya comenzaba un nuevo año.
Nuevas metas, ilusiones a las que seguir alimentando, o quizás no.
Volvía su sonrisa a su faz, ya no había antifaces; o quizás no.
Los fantasmas del pasado se encontraban atemorizados en un cajón, bajo llave; quizás no.
Y eso somos, simples y completamente idiotas. Idiotas por querer ser lo que no somos.
Somos demasiado prácticos y desde nuestra simpleza buscamos ocultarnos en la complejidad de nuestros actos.
Todo acto tiene su repercusión. Acción-reacción lo llaman. Lo de actuar nos encanta, salvo cuando va con nosotros mismos.

El no te quedes ahí parado, échale un par, está genial pero solo es apto para películas.
¿Recuerdas aquella película que hablaba de amor? ¿Recuerdas lo bonito que era todo?
Pura hipocresía. Nada de eso existe. ¿Cuántas parejas nacen sin un materialismo y superficialidad clara?
Ninguna. Todas buscan una forma de beneficiarse sin saber que a la larga será su perjuicio.
Somos figurantes de nuestra propia historia, de cada una de las frases que componen el capítulo.
No figuramos ni en la dedicatoria especial del autor, pese a que en cada una de las palabras vaya implícita la huella.
Nuestra huella. Nuestras ganas de dejarla, Nuestras ganas de dejarlo todo por marcar.

¿A qué se reduce?. A nada. Pero nada se reduce si no dejamos de sumar, por lo menos experiencias.
No somos nadie si no nos lo proponemos.
No somos nadie si intentamos dejar de ser nosotros mismos. Tú eres la esencia.
Tu originalidad, tu forma de improvisar ante lo que se te viene encima. Tus ganas y desganas.
Tus vivencias, tus ganas de mandarlo todo a la mierda y posteriormente retomarlo con más fuerza, escarmentando.
Tú eres tu propio protagonista. O propia. Si el cine habla de amor, empieza con el amor propio.
Si eres un figurante, irrumpe en la escena principal y redirije la obra, tu obra, un giro argumental.
Tú eres el autor y no hay nadie que te interrumpa tu momento. Tú elijes los desenlaces.
Los nudos de estómago y corazón se liberan con soluciones. Convierte los finales en inicios.
Los inicios son bonitos. Los finales, pese a adornarse, matan.

Por el principio del primer dia de cada uno de nuestros inicios. Por esas sonrisas que aún nos debemos.
Por la destrucción de esas inquietudes que nos bloquean, que nos incapacitan para actuar.
Actúa, sin saber el qué, sin buscar una repercusión. Pero ojo, actúa sin coacción alguna.
Cuando te planteas algo, que sea en tí mismo donde se escuche la pregunta y la respuesta, no busques fuera.
Cuando hayas conseguido eso, actúa. Sólo entonces, conseguirás dejar huella.
Grabar tu historia y que ella la vea, queriendo formar parte de la misma.
Formar parte de tus inicios. El comienzo del inicio comienza al iniciarse el día de hoy.

Comenzamos, año tras año. 

El comienzo del inicio.

Guille.

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s