Versos mojados.

Cuando nadie abre los ojos, ahí estaba yo. Calándome bajo la lluvia, a sabiendas de que las primeras nubes que cubrían el manto de las estrellas no serían las últimas. Aún quedaban muchos días grises por llegar. Pero también llegarían días de color y vitalidad a los que agradecer todo. No era tan interesante como te hacía creer, con sus guiones de película que amontonaban como bombas de humo. No te hablo de mí porque ya todo lo sabes. Sabes que me encanta oler la humedad mientras recorro todas las calles de Granada, el pisar charcos y empaparme del agua. La sensación de vivir una película pero sin inventarme los guiones. Esa era la diferencia.

A través de las primeras gotas de lluvia comenzaba a verle el sentido al guión de mi vida. Mi vida inicia en mañana si el mañana acaba contigo. El mañana es tan relativo que atiende a engaños. Cuando te has confiado, el mañana pasa a ser ayer y el mañana de hoy ya no es el hoy lo que era el ayer de mañana. Rompí el paraguas y sonreí bajo la lluvia. Lluvia no es agua si no cala. Calado hasta los huesos, buscandole huesos a los versos. Versos mojados.

Guille.

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