Reluciente.

A ras de suelo y sueño, como todo lo que florece y fenece, el frío de la noche, los rayos de luz de cuando amanece,

A ras de suelo pasa y que si algo pasa, que sea el tiempo, que si algo te hiela el corazón sean los cubitos de tu copa, en pleno invierno, que arrancamos sueños como páginas del cuaderno, como entradas de mi blog escritas cada noche cuando duermo; como arañazos al tic-tac de un reloj el cual se nos antoja eterno.

¿Qué fue lo que nos cambió, cuándo, cómo y por qué? ¿Fuímos nosotros mismos? Salimos a cazar ilusiones, y acabamos siendo devorados por nuestro propio egoísmo.

Hacía frío y las gotas de lluvia recorrían sus dos mejillas, tan inocente como siempre, esperanza como Septiembre, de la combustión que surgió con el fuego de aquella cerilla. Aquel juego con fuego acabó quemando y nos redujo a cenizas, los hechos cayeron por su propio peso y se hicieron trizas.

Y quizás, la salida sea la sal que cicatriza y hace preso entre hojas rojas, rajas que rijan entre las rejas de rejillas de cada verso; mas en mi mar siempre fuiste maravilla, travesía del nudo que anida en mi garganta, recorrí a nado hasta las tantas y todo por llegar a la orilla..

Ya no brilla para nadie, se desluce si no se luce ante la gente pero sigue siendo mi estrella y se mantiene reluciente..

Reluciente.

Guille.

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