Agua entre las manos.

Mis ojos siguen vendados pero oigo sus latidos. Se acerca y me mira fijamente. Lo sé. Su paso acelerado y su respiración resulta desafiante, lo noto. Comienza a resoplar y llega el frío. Su invierno. Tirito por dentro pero me hago el fuerte, camuflando las heridas bajo la venda de mis ojos. Ojos que no ven. Corazón en reformas, por desahucio y con complejo de okupa. El desalojo cada vez está más cerca y no quedarán ni los escombros. Y, de vez en cuando, me da por manifestarme. De la forma que fuere. No necesito exponer mi mensaje a los cuatro vientos para saber que se acercaron tempestades.

Y no necesito decir lo bien que se está bajo la lluvia y viendo el Sol a lo lejos, como me golpea de nuevo en la cara, pero esta vez parecen caricias. Para todos llega aire nuevo, borrón y cuenta nueva. Coger la maleta llena de sueños y disfrutar de la travesía, sin perderla por el camino. El oxígeno me resulta tóxico bajo la presión del frío punzante del ayer. Y tú quemándote a lo bonzo, o eso.. Nada. No hay más disparate que el de la pistola y el dispárate, átate o ámame, por querer querer sin querer queriendo, o querer que queriendo ser quiera querer. Y mi vida al fin, afinando una melodía que sólo sintoniza lo que se marca al son de una sonrisa. El mar, mi vida. La brisa. Mis oasis en los desiertos. Como la vida. Como agua entre las manos. Agua entre las manos.

Guille.

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s