Sin ti miento, de verdad.

Me pidió arena en el reloj y le regalé un desierto. En mi falso oasis con la poca cordura que me ata y desata la locura. Al filo de Onasis, la propia filosofía de mi vida. Y sus palabras afectivas ya sabían a poco. Con la miel en los labios y sin nada por relamer, empieza a hacer calor, las inclemencias del tiempo nos hacen ceder. En tiempo, se hizo el camino, días después se hizo la muralla, justo después se ocultó el Sol de los ojos de los soñadores. Bajo la manta, los lunáticos quedan atrapados entre polvo de estrellas. La fe que le faltaba a cada uno de esos imposibles dejó de existir. Y se pudo. Y se hizo. Y vuelvo a abrir los ojos y sigo en el desierto. Porque nada es para siempre y menos tu oasis. Y menos yo. Entre el seseo de mis susurros, el poco seso de mi Sur. El perder el Norte durante la vida y hasta el ataúd. Si, asi suena. Se sigue sintiendo. Sin ti miento, de verdad.

image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s